Concejal Sabrina Rodriguez

miércoles, 6 de octubre de 2010

LasAbuelas de la Paz


Hoy por la tarde, en el marco de la Sesión Ordinaria n° 25, los concejales platenses hicieron entrega de los decretos correspondientes a las Abuelas de Plaza de Mayo; como resultado de la adhesión declarada por el cuerpo a la candidatura de la fundación al Premio Nobel de la Paz.

Además de los veinticuatro ediles que integran el Concejo Deliberante, para la entrega de esta distinción estuvieron presentes en el recinto: la señora presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; las integrantes de la fundación, Celia Califano y Jorgelina Pereyra; el senador provincial, Guido Carlotto; el secretario de Medio Ambiente de la Nación, Homero Vidoni; la subsecretaria de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata, Marta Vedio; las Madres de Plaza de Mayo, Adelina Dematte de Alayes, Amelia Maía de Faanjul, Herenia de Sánchez Viamonte, Zulema Castro de Peña y Ramona de Aicardi; familiares de detenidos y de desaparecidos; la directora de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Verónica Piccone; la Corriente Platense para la Victoria; integrantes del Frente Amplio Peronista; los gerentes de ANSES, Paul Galié y Norberto Gómez; la vicedecana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP), Patricia Violei; la agrupación 11 de Marzo; agrupación peronista Rodolfo Walsh; y agrupación H.I.J.O.S.

Luego de que los concejales Sabrina Rodríguez (FpV- JP- FRP), Sebastián Tangorra (FpV- JP Nacional y Popular) y Gastón Crespo (GEN) pronunciaran calurosas palabras de afecto y admiración hacia las Abuelas en nombre de la totalidad del cuerpo; Estela De Carlotto, quien se mostró muy emocionada por los reconocimientos recibidos, expresó: “Hoy; en mi ciudad, en nuestra ciudad; estar en este recinto recibiendo el reconocimiento, el amor, el deseo de lo mejor para nosotras que es que encontremos todos los nietos, es lo que nos da fuerzas para seguir; lo que nos alimenta el alma; porque lo estamos recibiendo de nuestros hermanos, amigos y vecinos. Porque últimamente, tanto en nuestro país como en el exterior, se ha tomado la dimensión de lo que pasó en la Argentina y de qué hay que hacer en la Argentina por eso que pasó. Contrariamente a aquellos que decían olvidar, mirar para otro lado, o decían ‘A mi no me tocó’; hoy, en este país y en el mundo, nadie puede sostener que la dictadura no afectó a todos, nos marcó en un hijo, una hija, en un hermano, un esposo, en un pariente, en un amigo, en un vecino, o en su economía, su bienestar, en su educación, en su vida tranquila. Y eso no se puede olvidar, eso no se puede sepultar o esconder bajo la alfombra, porque eso sería condenar a los jóvenes de hoy y futuros chicos que vayan naciendo a que se repita la historia. Creo que las Abuelas; que somos madres; iniciamos un camino desconocido pero tan lleno de amor, tan lleno de orgullo por esos hijos que ofrendaron su vida; que son ellos los que nos acompañan, nos alimentan, nos alientan a seguir caminando. Ese orgullo por esos mártires que regaron con su sangre esta tierra para que sea una realidad el Nunca Más. ¡Cómo con ese orgullo más la maternidad, sentimiento que sólo se apaga cuando uno muere, íbamos a quedarnos estáticas y llorando!. Eso pensaron los depredadores: que las locas, pobres mujeres, íbamos a terminar destruidas e inmóviles… ¡Cuánto se equivocaron!... Cuánto se equivocaron porque vamos a seguir caminando. Aunque nos cueste dar los pasos, aunque usemos bastones, vamos a seguir caminando […] Estos 27 años de democracia hay que defenderlos a ultranza. Y hoy acá; aparte de este sentimiento de amor, agradecimiento, contención; el haber tenido ese cariño que nos hacen con esa Resolución apoyándonos por un premio, que ha sido por unanimidad… ¡cuántas cosas hay que hacer por unanimidad para que la Argentina resurja, como querían nuestros hijos; los 30.000 desaparecidos!. Por eso la antinomia no es lo mismo que las diferencias: podemos pensar distinto pero en lo conceptual, en lo que vale la pena para un país digno, tenemos que estar unidos. Ustedes hoy han pensado que había que unirse para el Premio Nobel para las Abuelas. Y eso no lo vamos a olvidar nunca. No se si lo vamos a ganar: si lo ganamos, seguiremos luchando; si no lo ganamos, seguiremos luchando. Porque ya está dicho lo que hay que hacer. Pero este alimento, esta juventud que nos están dando en este momento; en mi ciudad, en nuestra ciudad; es un premio maravilloso. Ya está el premio para nosotros: el compartir con ustedes hoy este momento; el saber que nos van a cuidar, que nos van a seguir cuidando, y que cuando los necesitemos van a estar. Y que cada nieto que encontramos (como los anteriores, los 102 nietos, que fueron fruto del pueblo); ahora los que van a venir en el fututo para conocer su historia, su familia, su identidad, van a saber que ustedes han puesto su corazón y su mente en esos encuentros”.

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