El 24 de marzo de 1976, un grupo de militares genocidas se apoderó violenta e ilegalmente del gobierno de nuestro país. De este modo quedó inaugurado el proceso autoritario más sangriento que la historia argentina pudiera recordar.
Bajo la autodenominación de “Proceso de Reorganización Nacional”, se desarrolló un plan minuciosamente deliberado; dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales. El objetivo de cada una de las medidas impuestas era claro: instaurar el terror en la población, para así lograr acallar las voces disidentes.
Entre otras acciones, fue suspendida la actividad política y los derechos de los trabajadores quedaron sin efecto; se intervinieron los sindicatos y las huelgas fueron prohibidas. El régimen organizó, además, quemas masivas de libros y revistas que no profesaban la ideología castrense. Finalmente, la censura en los medios de comunicación llegó a extremos impensados.
Pero el mecanismo de “desaparición” de personas y apropiación de criaturas fue ciertamente la fórmula más siniestra del golpe cívico- militar del ’76. Miles de niños fueron arrancados de los brazos de sus padres, para ser inscriptos como hijos propios por los miembros mismos de las fuerzas; dejados en cualquier sitio; o ser vendidos o abandonados en institutos como seres NN. Asimismo, estudiantes; sindicalistas; intelectuales; profesionales; y simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social, fueron secuestrados, torturados, asesinados, y arrojados al río o en fosas comunes.
Estos 30.000 compañeros desaparecidos; a quienes se tildaba de “enemigos de la Nación”; fueron despojados de su identidad, pero no de sus sueños. Hoy tengo el orgullo de estar trabajando en este lugar, en nombre de un Proyecto Nacional y Popular; una construcción de país que lleva como bandera las reivindicaciones de aquellos luchadores y militantes sociales. Todos ellos, compañeros que velaban por un país donde la igualdad de oportunidades y la justicia social fueran una realidad.
Y fue Néstor Kirchner quien abrió un nuevo período, dando vuelta de página al neoliberalismo y la impunidad; encendiendo el fuego de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Colocando a la política de Derechos Humanos como prioridad absoluta de su gobierno:
- Impulsó la nulidad de las leyes del perdón;
- Dio inicio a los Juicios, presentando al Estado como figura querellante;
- Ordenó la baja de los cuadros de Videla y Bignone en la Escuela de Mecánica de la Armada; recuperando dicho edificio como Museo de la Memoria;
- Se consolidó el Consejo Federal de Derechos Humanos;
- Fueron ampliadas las políticas reparatorias para víctimas;
- Quedaron señalizados 500 centros clandestinos;
- Fueron organizadas 20 unidades de investigación sobre el terrorismo de Estado y;
- Fue fundado el Observatorio de Derechos Humanos en ocho provincias, entre otros importantes logros.
Este 24 de marzo se cumplen 35 años de aquél golpe de Estado que se llevó la vida de tantos compañeros, y del que aún quedan heridas abiertas. Los organismos de Derechos Humanos son la demostración vital de todo lo que se puede seguir logrando; si redoblamos los esfuerzos en la militancia, la movilización y la lucha. Aún quedan muchos nietos por restituir y mucha Verdad que develar sobre aquél terrible período de genocidio. Así también, debemos apostar a la consagración definitiva de los derechos económicos, políticos y sociales para todos y cada uno de los argentinos. Se trata, en definitiva, de la edificación de un futuro conjunto, para garantizar la defensa irrestricta de los Derechos Humanos.
Instamos a todos los argentinos para que sigamos tomando sus batallas como ejemplo, haciendo de las mismas nuestra bandera. Esa es la condición fundamental para que podamos seguir con la construcción de un país más inclusivo y soberano; camino que iniciamos en aquél memorable 2003.
Discurso pronunciado por la Concejal Sabrina Rodríguez
Sesión Extra Ordinaria del 22 de marzo de 2011- Conmemoración del 35° Aniversario del último golpe militar.