Tenemos hoy la inmensa alegría de celebrar
30 años de continuidad democrática en la vida política argentina. Luego de siete años de dictadura cívico-
militar, el 30 de octubre de 1983 un Pueblo harto de la opresión participó de la
primera elección democrática, llevando a Raúl Alfonsín a la presidencia.
En
este sentido, quiero expresar mi
reconocimiento a este dirigente político; al “padre de la democracia”. Porque Alfonsín nos ha dejado el legado de una
lucha incansable por la defensa de la vida institucional y las libertades
públicas e individuales, así como también el respeto a sus adversarios. Nuestro
análisis no debiera centrarse en los defectos o virtudes de su gestión; su
limitación ha sido la inherente al proceso histórico que transitábamos: los
sectores concentrados de la economía aún con un enorme poder, amenazando con
desestabilizar nuestras instituciones. Y
más allá de los resultados concretos; el
Presidente Alfonsín tuvo el valor de enfrentar estos intereses opuestos al
Pueblo, emprendiendo camino a la recuperación económica y del aparato
productivo, velando por la
estabilización democrática y, reconociendo y accediendo a las demandas de los
organismos de Derechos Humanos.
Y tuvimos que llegar al 2003 para que estos
sueños se hicieran posibles. Quiero
expresar el orgullo que siento de ser legisladora en nombre de este Proyecto
Nacional y Popular que inició el
Compañero Néstor Kirchner, una continuidad del proceso histórico del movimiento
Nacional representado por el general Perón y Evita.
La
llegada de Néstor a la presidencia significó el reconocimiento de la lucha de
los 30.000 Compañeros desaparecidos en manos de los genocidas. Al igual que
Alfonsín en su tiempo, Néstor llamó a la Juventud a participar nuevamente en la
vida política de nuestro país para construir una sociedad más justa e igualitaria.
Cristina reafirmó esa convicción de Justicia Social y nos enseñó que “La Patria
es el Otro”.
La última década es, sin duda, una década ganada. No sólo hemos logrado una
reparación histórica en base a la Memoria, Verdad y Justicia; sino que también
hemos conquistado como Pueblo muchos de los derechos que nos habían sido
arrebatados. Néstor y Cristina han hecho de los Derechos Humanos una política de Estado. Y en esta
línea es que quiero destacar lo dicho por Eduardo Jozami; director del Centro
Cultural de la Memoria Haroldo Conti; en un evento público de mayo de este año:
“este gobierno inauguró un período en el
que se hace justicia con el pasado y se hace justicia con el presente”. En
estos diez años hemos sido protagonistas de transformaciones inimaginables hasta
entonces para nosotros mismos:
-Con la participación activa
de los organismos de Derechos Humanos, este Proyecto ha logrado la anulación de
las leyes de impunidad y la reanudación de los juicios contra los genocidas
responsables de los crímenes de lesa humanidad. Otras medidas importantes fueron:
la apertura a la posibilidad de que el Estado se presentara como querellante; el
retiro de los cuadros con los rostros de Videla y Bignone que se exhibían en el
Colegio Militar; la recuperación de la ESMA como espacio de memoria histórica; la
creación del Archivo Nacional de la Memoria; la consolidación del Consejo
Federal de Derechos Humanos; la ampliación de políticas reparatorias para
víctimas; la señalización de unos 500 centros clandestinos de detención; la
organización de veinte unidades de investigación sobre el terrorismo de Estado;
la apertura de Observatorios de Derechos
Humanos en ocho provincias y; el impulso del Plan Nacional contra la Discriminación,
entre otros logros. Todas estas medidas fueron el inicio de lo que luego se
convertiría en la subordinación definitiva de las fuerzas armadas.
-Los índices de desempleo y
pobreza se redujeron diametralmente, contrarrestando los nefastos efectos de la
política económica liberal de los ’90. En este sentido, Néstor se transformó en
el interlocutor entre el nuevo gobierno popular y los trabajadores y nuevos
excluidos, haciéndolos parte fundamental de esta construcción naciente. La
misma redignificación valió para los jubilados, uno de los sectores más
vulnerados por el recorte del Gasto Público que en el 2001 benefició a intereses bancarios.
- Se renovó la Corte Suprema
de Justicia implementando un sistema de selección público de magistrados más
democrático e independiente. Pocos años atrás todos los jueces eran hombres,
católicos y conservadores. Las designaciones del Doctor Zafaroni en el 2003 y
de las Doctoras Highton de Nolasco y Argibay en 2004 brindaron a la Corte
también un equilibrio ideológico y de género.
-Le fueron reconocidos a los
pueblos originarios sus derechos sobre la tierra, otorgándole los territorios
correspondientes y dando impulso a la ley 26.160. Lo mismo se realizó respecto
a los descendientes de afroamericanos y
la comunidad boliviana, peruana y paraguaya residente en nuestro país y nuestra
ciudad.
- La Asignación Universal por
Hijo y por Embarazo, el desarrollo del Plan Fines y el Programa de Crédito
Argentino (ProCreAr) tienen origen en el reconocimiento de los derechos
constitucionales de niños y adultos a la alimentación, a una adecuada atención
sanitaria y a la vivienda digna.
-Tenemos hoy una Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual que se basa en la desarticulación de los
monopolios comunicacionales garantizando a los argentinos y argentinas la pluralidad
informativa necesaria para que puedan ejercer sus derechos políticos. Asimismo,
desde su aprobación se han creado empleo para muchos trabajadores de la
comunicación.
En fin… reparar en cada logro llevaría un
tiempo infinito. Lo que quiero destacar es que el máximo referente de nuestro
sector, Néstor Kirchner y nuestra conductora Cristina Fernández han puesto en marcha un Proyecto Nacional y
Popular de Liberación con inclusión social; redistribución de ingresos; estatización
de las empresas estratégicas y utilización de los recursos naturales en
beneficio de la Nación y del Pueblo. Y eso es Democracia: igualdad de
oportunidades para cada uno de los argentinos que habitan este suelo y
fortalecimiento de los países latinoamericanos frente al poder económico de las
corporaciones y su monopolio de comunicación oligárquico e imperialista.
Desde esta trinchera que ocupo por voto y
mandato popular y por el profundo amor que siento por mi Patria, reafirmo mi
apoyo incondicional al Proyecto Nacional y Popular de Liberación que lleva
adelante este gobierno. Porque nuestro deber como militantes es acompañar a la
Presidenta para lograr la profundización de este modelo; un modelo que tiene en
los valores democráticos su razón de ser. Así nos lo pidió Néstor y así será.

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